En tiempo de prodigios

La historia a través de unas fotos

He tenido mala suerte en esta última temporada de lectura y no he leído nada que se pueda recomendar, así que después de varios libros, he tomado la decisión de cogerme el listado de los premios Planeta y elegir uno.  Tras seleccionar los que me han parecido más interesantes, que he guardado en mi lista para leerlos poco a poco, decidí empezar por “En tiempo de prodigios” porque ya había leído a Marta Rivera de la Cruz y quería apostar sobre seguro. No me he equivocado.

El libro fue finalista en el año 2006 de los premios Planeta, sé que quizás debería haber empezado por uno de los libros ganadores, pero leí el argumento y no pude resistirme. Siempre me han atraído las historias que se entremezclan en los libros, porque me permiten poder identificarme con los dos personajes o elegir uno si alguno de los dos no me llega hasta el fondo. En este caso no he tenido que elegir.

Cecilia, una de las dos protagonistas, no está pasando por su mejor momento, acaba de perder a su madre y una serie de decisiones que ha tomado en su vida la han hecho llegar a los 35 soltera y sin perspectivas de que eso vaya a cambiar. Su mejor amiga, Elena, que vive en Nueva York, le pide que haga de buena samaritana con su abuelo que se queda solo en Madrid y le visite al menos una vez a la semana para saber que está bien. Estas visitas son las que nos van a permitir conocer a Silvio.

Silvio es un octogenario, que viendo que su vida se va apagando, decide contarle a Cecilia la historia de su vida, una historia que no conoce nadie de su familia. Esta historia es mi parte favorita del libro. La vida de Silvio nos lleva a conocer la España de la primera mitad del siglo XX y alguna parte de la historia de Europa, su historia, a través de las fotografías que guarda en una caja

De cualquier manera, no son solamente las dos historias lo más me ha gustado del libro, son todas las pequeñas historias que se van introduciendo a través de multitud de personajes secundarios. Marta Rivera de la Cruz es capaz de ahondar en los sentimientos a través de todos los personajes. Muchos de ellos aparecen de forma casual y a veces casi pueden pasar desapercibidos, por lo que quizás es más relevante en caso de Cecilia. Pero no es el único, y es esto lo que hace tan cercano el libro.

Este es uno de estos libros que recomiendo para disfrutar leyendo, para detenerte en algunas de las reflexiones que hacen los personajes de los sentimientos. Es un libro de los que acabas con optimismo, es más, es un libro que te despierta las ganas de disfrutar de los momentos sencillos de la vida. Es imposible no sentirte identificado con alguna de las muchas frases sueltas que expresan sus personajes y si no te sienes identificado, quizás sí que te lleguen alguna de las ideas que trasmiten los personajes ante sus experiencias vividas.

¡Absolutamente recomendable!

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